Mas de una vez me han preguntado, ¿has escuchado la voz del Espíritu Santo?¡Esa es una gran pregunta que me han hecho varias veces! Realmente te pone en un lugar incomodo. Se asume que estás escuchando la voz de Dios y que sabes lo que Él está diciendo. Este tipo de preguntas te mantiene humilde en un estado de miedo sagrado que es saludable y aterrador.

La verdad es que podemos escuchar otras voces, y podemos pensar que es la voz de Dios, pero quizás no la es. Entonces, ¿cómo podemos asegurarnos de que lo que estamos escuchando es la voz de Dios?

He encontrado que el mejor lugar para escuchar lo que Dios es a través de la adoración.

Esta es mi historia: Tenía hambre y sed de Su Presencia y estaba cansado, seco y hasta el punto de rendirme. Me encontraba contra frío, sin energia, muy disolucionado y no estaba cambiando. Traté de leer buenos libros sobre como escuchar la voz de Dios, traté de orar, traté de leer más de Su Palabra y, sin embargo, había un enorme descontento en mi corazón.

Así que decidí pasar una mañana a la semana para orar y buscar Su Presencia y esto lo hice por meses. Durante los primeros meses no pasó nada, pero no me iba a rendir. No deseaba volver a ninguna actividad religiosa o incluso a ciclos de vida devocional que desarrollé a lo largo de los años que, aunque eran buenos tenía la sensación de que había más. Tenía que cambiar, necesitaba más de Dios… pero ¿cómo iba a obtener más de Él?

Así que durante varios meses empecé a orar. Bueno, era más como decirle a Dios qué hacer y cómo hacerlo. Oré mis mejores oraciones y no pasaba nada, estaba muy frustrado y molesto. Ahora mirando hacia atrás sé que Dios estaba trabajando y teniendo mucha paciencia conmigo. El quiebre llegó cuando un sábado después del ministerio Sanidad en la Calle (Healing on the Streets). Al reunirnos para orar, agradeciendo a Dios por la divulgación del evangelio, algunos hermanos brasileños que estaban con nosotros comenzaron a orar y antes de que nos diéramos cuenta el lugar se llenó de la Presencia de Dios, entonces Peter vino a mí y me dijo: “El Señor os conoce y Él os ha visto orar en el lugar secreto” y describió la habitación donde pasaba tiempo con el Señor.

¡Este secreto sólo lo sabía mi esposa! Me senté en el suelo y empecé a experimentar la Presencia de Dios de una manera nueva.

Cuando regresé a la casa de oración no le dije a Dios cómo debía hacer las cosas, pedí perdón y empecé a adorar, simplemente adoraba y adoraba y Él comenzó a liberar Su Presencia sobre mí. La habitación donde estaba se llenó de Su Presencia y sentía que la habitación olia distinta, era más luminosa y poco a poco mis sentidos naturales comenzaron a ser llenados por su presencia y era tangible. Empecé a escuchar su voz y comencé a distinguir su poderosa voz. Durante esos meses en que el Señor comenzó a moldearme sentí la vida de otra manera, entendí que podía ser amigo del Espíritu Santo.

Fue a finales de 2013 visitando unos amigos en Southampton, Inglaterra, y haciendo evangelismo en un parque y durante un tiempo de oración uno mis amigos me dijo “Darío tu eres amigo del Espíritu Santo” – Esas palabras me estremecieron a tal punto que comencé a temblar. Fue una experiencia muy fuerte, estaba totalmente convencido de que el Espíritu Santo es real, que es una persona y que me ama.

Él no es la Tercera Persona de la Trinidad relegada a un tercer lugar, Él es la Presencia de Dios, Él es el Espíritu de Jesús, Él es el Espíritu de Dios, Él es el Espíritu de Verdad, Él es nuestro Maravilloso Consejero. Espíritu Santo es una Persona y como tal él quiere hablar y relacionarse con cada uno de nosotros.

Entonces, ¿qué dice el Espíritu Santo acerca de ti? Él quiere que seas lleno de su presencia. Él quiere llevarte más profundo en tu relación con Jesús y con Dios. Él quiere que recibas todo el amor de Dios. Yo te di mi aliento, te he visto crecer, eres único y maravillosamente formado a la semejanza de Dios. Has sido perdonado y ahora vives en plena gracia. Aquí estoy para llenarte mas y mas de mi presencia. No hay límites, no hay que hacer nada, ¡sino que recibir más y más! Si te mantienes como “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.” (Salmo 42:1–2 RVR95) Entonces sabrás que la fuente de agua viva nunca cesaran, porque siempre hay mas para aquel que tiene sed de Dios.

Con él la vida no es monótona, no es aburrida, no es estresante, sino que al contrario es una aventura que nos desafía a vivir sin miedos, en libertad, porque se que cuando estoy en su presencia tengo su atención. La oración más poderosa que he orado y sigo orando es “Señor da me mas de ti”

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